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  • Foto del escritorAna Mas villaseñor

Empatía: ¿qué es y cómo desarrollarla?



Hoy en día existe mucha confusión en torno a qué es y qué no es la empatía. Queremos un mundo más empático y sensible, en el que la colaboración esté más presente y en el que haya mayor aceptación y tolerancia. La dificultad reside en parte en algunas creencias - profundamente arraigadas- sobre cómo es la emocionalidad humana… así que vamos a intentar aclarar conceptos.

En primer lugar ¿qué es la empatía?

La empatía es la capacidad para captar la experiencia interna o subjetiva de la otra persona, nos permite entender qué le está pasando a esa persona por dentro y por lo tanto nos permite ajustar nuestro comportamiento social. Es decir, la empatía es una cualidad ESENCIAL para el ser humano ya que permite al individuo relacionarse con eficacia.

Además la empatía nos permite conectar íntimamente ya que, al comprender al otro y relacionarnos de un modo más eficaz y ajustado, nos sentimos más seguros para compartir nuestras necesidades y vulnerabilidades pudiendo establecer así una relación de cuidados y apoyo mutua.

¿Y cual es el origen de la empatía?

Como bien explica Daniel Goleman “la conciencia de uno mismo es la facultad sobre la que se erige la empatía (..) cuanto más abiertos nos hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la comprensión de los sentimientos de los demás”

Es decir, la empatía se construye sobre el autoconocimiento; sobre la conexión que yo tengo conmigo mismo y la capacidad que yo tengo de entenderme por dentro. Cuanto más consciente soy de mis registros emocionales- cuanto más acepto y comprendo mi propia emocionalidad- más capaz soy de percibir y entender lo que ocurre en los demás, y por lo tanto mas capaz de acompañar y consolar, de apoyar y comprender de forma eficaz.


Irónicamente, el ser humano para conectar consigo mismo - para poder verse y entenderse por dentro- necesita de un otro que le vea y le ayude a entenderse… y aquí está el quid de la cuestión: necesito que alguien haya empatizado conmigo para poder empatizar yo con los demás (¡¡sorpresaaaa!!)


¿Qué supone todo esto en las relaciones interpersonales?

De cara a la crianza, cuando entendemos como funciona la empatía, se pone de manifiesto lo esencial que es la validación emocional. En la medida en la que yo identifico las emociones de mis hijos y sintonizo con ellos, soy más capaz de organizar su experiencia de dos formas:ayudándoles a identificar qué es lo que les pasa por dentro y ayudándoles a entender que eso es normal.


Al identificar qué pasa y al normalizarlo le permito al niño dos cosas CLAVE en el desarrollo de la empatía:


1- Conocerse: veiamos arriba que es básico primero identificar en mi, para después poder ver a los demás.

2- Regularse a nivel emocional.

La regulación emocional es otro aspecto fundamental en el desarrollo de la empatía porque en las relaciones interpersonales, para conectar con el otro- y para interpretar su lenguaje no verbal que suele ser el lenguaje de la emociones - mis propias emociones tienen que estar lo suficientemente tranquilas: el cerebro para recibir información tiene que estar en calma.

Y aquí viene el otro quid de la cuestión: la regulación emocional se aprende a través de la co-regulación. Es decir, cuando soy pequeño (y a veces no tan pequeño) necesito que alguien me enseñe a calmarme, necesito que alguien me explique qué esta pasando, que me diga que lo que me pasa es normal y que me ayude con su presencia, su empatía y sus estrategias (que podré interiorizar) a tranquilizarme poco a poco.

La validación emocional, por lo tanto, es esencial para el desarrollo de la regulación emocional y de la empatía.

¿Qué ocurre cuando no existe la empatía en el proceso de crianza?

A grosso modo tendremos dos extremos


Alexitimia o desconexión emocional- niños/ adultos que al no haber sido acompañados en su desarrollo emocional, no son conscientes de su interioridad: llegan a la edad adulta desconectados de si mismos y por lo tanto tienen dificultades para conectar con el mundo y con los demás. Puede que te ocurra esto si tus amigos y familiares te dicen que eres “demasiado frí@” “muy racional” “poco compresiv@“. En este extremo podemos encontrar personas a las que les cuesta emocionarse, expresan apatía, desgana, falta de motivación; la vida puede parecerles tediosa, aburrida e incluso falta de sentido.

Desregulación emocional- niños que no han sido acompañados en la identificación y gestión de sus emociones o bien, niños a los que no se les ha permitido sentir sus emociones. En ocasiones los propios padres tienen dificultades para tolerar el malestar de sus hijos y les calman demasiado rápido impidiéndoles a sus hijos ESTAR (acompañados) en la emoción (clave para desarrollar tolerancia y adquirir habilidades). Estas personas llegan a la edad adulta sientiendo todo de forma MUY intensa y tienen dificultades para calmarse. Puede que te ocurra esto si sientes que eres “demasiado empatico” “demasiado sensible” “PAS”. En este extremo podemos encontrar cosas como el contagio emocional: todo lo que sienten los demás me arrastra; la dependencia emocional: espero que los demás me calmen porque no sé como hacerlo solo. A estas personas la vida les resulta demasiado intensa y abrumadora.


Como en todo, en el punto medio está la virtud y lo ideal para desarrollar una emocionalidad sana es que aprendamos a conectar con nosotros mismos para poder comprender mejor a los demás y desde ahí construir relaciones profundas y satisfactorias.


Indudablemente el ser humano es complejo y no pretendo en este post abarcar más de lo que se puede, pero espero que estas lineas os ayuden a entender un poco mejor qué es la empatía y a comprender que la validación emocional ayuda a las personas a conocerse, a regularse y por lo tanto, a conectar con los demás desde su intimidad, clave para la conexión interpersonal y la colaboración social.


¿¿tienes alguna duda al respecto?? ¡te leo en comentarios!


Ana

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